Grita como si en tus palabras se escondiera el mañana,
llora con la nostalgia que implican las lagrimas, sonríe como si fuera la
última vez que encuentres la felicidad, ríe como si hubieras presenciado el
evento más gracioso del mundo. Pero nunca calles, por que las palabras no
dichas son sentimientos reprimidos, sueños agonizando, muertes certeras.

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