Te reís cuando te enteras que tu abuelo debutó en un prostíbulo. Tu primo cuenta que contrató un par de putas para la despedida de soltero de su mejor amigo. Papá y mamá festejan que descubrieron en el bolsillo de tu hermano el folleto de un departamento donde atienden “dulces paraguayitas”. Sos mujer y no sos prostituta, pero convive con vos. No seas cómplice, no te calles la boca. Sin demanda de sexo no hay prostitución ni trata o robo de niñas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario